Sin que las autoridades municipales de Naucalpan de Juárez realizaran un solo acto conmemorativo por el 220 aniversario del natalicio de Benito Juárez, un grupo de Liberales masones de este municipio tomaron la iniciativa de honrar la memoria del Benemérito de las Américas en la explanada municipal y frente a la escultura del ex presidente de México, donde realizaron un sencillo pero significativo acto cívico.

Felipe García Herrera, de la Logia Número 1 “Abelardo Díaz Carballo”, destacó que es de suma importancia reunirse en este nuevo año para continuar remembrando al hombre que marcó el destino del país con ideales de respeto y honorabilidad.
Destacó en el evento breve ero muy significativo realizado en la explanada municipal que Benito Pablo Juárez García, fue un hombre de gran visión a quien le tocó el tiempo preciso para para concretar los cambios que el país necesitaba por las injusticias que se vivían para algunos sectores del pueblo mexicano.
Frente a al maestro Felipe Sánchez Gregorio, Presidente de los Liberales de Naucalpan, y de Alfonso Ceja González, entre personalidades masones de diferentes latitudes que acudieron a esta conmemoración cívica, Felipe García recordó que ni las circunstancias de sus primeros años de vida ni las injusticias que llegó a vivir, y a presenciar mermaron el carácter de Benito Juárez García.

Consideró que el gran legado que deja es “La perseverancia, como virtud en nuestro pueblo, es lo que nos ha permitido en este día 21 de marzo del año presente avanzare en la búsqueda por la Libertad, superando adversidades, venciendo miedos y recuperando su identidad mexica tan gravemente oprimida.
Refirió que Juárez dejó un importante legado, reconocido por su extraordinario pensamiento y por el impulso de las Leyes de Reforma entre 1855 y 1863, las cuales tuvieron como objetivo modernizar la estructura económica y políticas del país.

Además, fue el autor de la separación de la Iglesia y el Estado, así como de eliminar sus fueros y privilegios económicos especiales, entre otras iniciativas y aportaciones justamente al marco legal; como la Ley Juárez de Administración de Justicia y que concluyen con la Ley de Instrucción Pública de 1867.
El acto cívico estuvo enmarcado por los sonidos de tambores y trompetas de una banda de guerra de jóvenes, sin público, sin autoridades municipales que pareciera que olvidaron que Naucalpan lleva el apellido del Benemérito de las Américas.






















