Jilotzingo/Atizapán de Zaragoza.- Una extensión territorial considerable arbolada que se encuentra en los perímetros de la Zona de Reserva Ecológica Espíritu Santo y del Bosque de Agua, está siendo devastada por una constructora que ha derribado cientos de árboles para abrir caminos derribando la vegetación de una zona colindante con Zona Esmeralda.
El área dañada y donde, al parecer, se pretende hacer un desarrollo inmobiliario, corresponde a una extensión territorial que se encuentra en conflicto por un diferendo limítrofe entre los municipios de Atizapán de Zaragoza y Jilotzingo.
De acuerdo con Eliseo Tovar presidente del Comisariado Ejidal del Ejido Espíritu Santo, el 11 de noviembre de 2025, ya tuvieron que frenar una primera invasión a su territorio en el paraje El Jazmin donde un particular con maquinaria derribó árboles, arbustos, afectando la fauna; por lo que, con apoyo de seguridad, policías estatales y de la Guardia Nacional se logró frenar la apertura de calles.
Nuevamente desde hace varios días una maquina retroescavadora trabaja en la apertura de una calle en un paraje arbolado adjunto a Zona Esmeralda de Atizapán de Zaragoza, donde según los planos municipales de Jilotzingo pertenece al ejido Espíritu Santo.
No obstante, a que esa área pertenece a la Zona de Reserva Ecológica Espíritu Santo y, por lo tanto, al Bosque de Agua, como lo explicó el presidente del Comisariado Ejidal señor Eliseo, se sigue derribando árboles y matorrales, por lo que piden la intervención de la Procuraduría de Protección del Medio Ambiente del Estado de México (Propaem) para impedir que siga la devastación el lugar.
Esa zona que se encuentra entre Jilotzingo y Atizapán de Zaragoza, constituye parte de lo que reclama el municipio atizapense como suyo, y con Rancho Blanco, son tierras de muy alta rentabilidad y plusvalía.
El área adjunta a Zona Esmeralda, es parte de la zona de reserva ecológica, pero por los problemas limítrofes parece que las autoridades de ambos municipios son omisas, o se “hacen de la vista gorda” para dejar que sigan derribando árboles, como lo explicó la presidenta legítima de Condado de Sayavedra Norma Ochoa de Fajardo, quien agregó, que en el Artículo 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se establece que el municipio es responsable del orden, la vigilancia y la protección de su territorio lo que incluye el medio ambiente.
Además de que la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente obliga a las autoridades locales a prevenir y controlar los daños ambientales; mientras que la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable es aún más clara al señalar que los municipios deben coadyuvar en la vigilancia, denunciar delitos forestales y proteger los recursos naturales. “Así que no tengan a decirnos que “no les toca, claro que les toca y La ley los obliga”.