
Toluca, Méx.- Procedente de Iztapalapa en la CDMX, llegó en el año 2018 a las oficinas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana del Estado de México, y desde entonces Mauricio Guerrero Torres permanece en esta dependencia, ahora en la jefatura de Control Vehicular, pero siempre en lugares clave para la movilidad y manejo de recursos ilícitos.
A decir de un grupo de elementos inconformes, Mauricio Guerrero fue impuesto por personajes de la administración pasada, y desde su llegada se ha hecho de un clan donde participan Julio y Francisco, quienes aprovechan el cargo para realizar negocios ilícitos con los talleres, a donde mandan a mantenimiento las unidades de la SSC, donde hacer trabajos de mecánica y servicio de pésima calidad y con sobre precios.

Lo anterior se confirmó debido a que Francisco Pérez Molina haría público tal contubernio, luego de que uno de los talleres mecánicos no cumplió con lo acordado en la separación de recursos por facturación para beneficio de Mauricio Guerrero, y desde luego de Gerardo, el de la Subdirección de control de activos a donde pertenece Control Vehicular.
Mauricio fue el indicado para ocupar el cargo de jefe de Departamento de Control Vehicular, lo asignaron con la finalidad de que Gerardo Contreras M, continuará trabajando con los tallares, donde se tiene acuerdos de comisión por trabajos, donde predominan los sobre precios o se inventan trabajos.
El negocio es redondo incluso en Archivo y Verificaciones, donde está Rubén Calderón García Rivas , el cual hasta para consultar un expediente pide dinero, tal como lo hace Julio que también pide aportación económica, tanto a indiciados como a los talleres.

En Facturación y como parte del clan de la corrupción se encuentra también Teresa Manjarrez, quien pide “moches” por agiliza los trámites y poder pasar a pago lo más pronto posible. Ella también hace tratos con los talleres para generar las facturas, previo acuerdo de comisión, como ocurre con los encargados de Siniestros, para poder liberar los vehículos y sacarlos a las calles.
Se sabe que parte de esa corrupción son varios vehículos que tienen en su poder este grupo de personas enrocadas en un círculo de corrupción: un Jeep, Kia y Cheroke, modelos 2020, que habrían sido obsequiados por Pedro Montenegro, quién desde hace muchos años ha negociado su permanencia como proveedor de reparaciones en el taller de su propiedad, donde por cierto hacen trabajos muy deficientes con refacciones de pésima calidad.
Otra de ellas es la flamante diva de logística Ana Teresa, quien con la que sostiene un romance bien sabido por más de uno y la que ha recibido aportación de nuestro jefe de vehículos oficiales, así como reparaciones de su particular en diferentes talleres.
Ya investigan también la adquisición de una vivienda en un fraccionamiento de Lujo de Metepec, el cual habría sido adquirida con recursos de los proveedores, al igual que los muebles.
Por último, el descaro total del haber recibido una flamante residencia en un lujoso fraccionamiento de Metepec, la cual fue amueblada con dádivas de los proveedores, que además de apoyar para la compra de la casa, también contribuyeron para amueblarla.
Por lo anterior es que el personal que tiene bien puesta la camiseta en la SSC, pide cese la corrupción, y solicita al Secretario de Seguridad Ciudadana Rodrigo Martínez-Celis y al Oficial Mayor para que pongan un alto a la corrupción del interior de corporación, ya que todo ello afecta la labor de supervisores y gente que durante años ha dejado su vida por sacar adelante el trabajo, recibiendo solo su sueldo, ya que en ocasiones los habilitados vehiculares salen poniendo dinero para que les liberen los trámites.
Estos personajes son un grupo cuyo origen es Monterey, y han procurado mantenerse, desde luego con padrinos, en puestos clave de la SSC, donde haya posibilidad del manejo de presupuesto, donde le buscan la manera de quedan con una tajada.
Ya anteriormente había entrado en la SSC otro grupo de regios, lo que da la percepción de que llegan con una idea clara de jalar recursos públicos en beneficio personal, pues con los salarios tan bajos viajan todos los fines de semana a Monterrey, y aquí en el Edoméx rentan casas muy caras y de lujo.






















