Tlalnepantla, Méx.- Por el tipo de suelos que determinan una aceleración de los movimientos telúricos, unas 85 mil personas son las que estarían más vulnerables en caso de un terremoto en Tlalnepantla debido a que el piso donde se asientan sus viviendas favorece una aceleración de los movimientos de suelo, no obstante, se tienen estructuras seguras como se demostró en el Sismo de 2017.

En entrevista el director de Protección Civil y Gestión de Riesgos de Tlalnepantla, Genaro Israel Anita Gutiérrez, explicó que en términos generales las zonas del Valle de México donde los suelos formaron parte del extinto Lago de Tenochtitlan y contribuyen a la aceleración de los movimientos en caso de sismo.

Explicó que en suelos firmes se tiene una aceleración de clasificada de 8, mientras que en suelos arcillosos es de 20 o 25 dependiendo de la intensidad del movimiento telúrico que se tenga explicó el director.

En el caso específico de Tlalnepantla explica que la zona de suelos más débiles se encuentra en el corredor de la empresa aceitera Maravillas a Los Reyes Ixtacala, estamos hablando de que sería un corredor con mayor vulnerabilidad ante un sismo que en el resto del municipio.

Refirió que con la población asentada en ese corredor más las tres zonas de la colonia Lázaro Cardenas y las familias que viven en las canteras, en conjunto “estaríamos hablando de un volumen de población de hasta 85 mil personas que pueden tener mayores riesgos en caso de un sismo”.  

Por fortuna, destacó que las construcciones que se tienen en ese corredor son resistentes y firmes, ya que se hicieron con base en estándares de resistencia y calidad, “y la mejor prueba que se tiene de ello es que en el sismo de 2027 no hubo colapsos en esa área”.

Explicó que cada que se tiene un derrumbe se reúne un comité de ingenieros civiles, arquitectos, técnicos, topógrafos, expertos en desarrollo urbano y de Protección Civil para analizar la falla que en medida que pasa el tiempo se va perfeccionando, de tal manera que los nuevos edificios están diseñados para soportar un movimiento de suelos, refirió.

Añadió que un ejemplo es que en los sismos de 1985 se colapsaron 400 estructuras, y para el movimiento telúrico de 2017 fueron 35 o 40, lo que indica que se aplican las modificaciones a las leyes y reglamentos para construcciones que hacen más resistentes los edificios y casas.

Explicó que en el caso del área que representa cada que se presenta un sismo acuden a los lugares que consideran más vulnerables, como el Cerro del Chiquihuite y Las Canteras, se hacen inspecciones no solo a ras de tierra, sino que “usamos un dron que nos da visualización aérea, pero también nos permite analizar las imágenes y verificar si existen o no grietas que pudieran indicarnos un probable desprendimiento de rocas y prevenirlo”, dijo.

Dijo que recomiendan a la población en general siempre estar preparados, porque estamos hablando de que vivimos en un país donde son constantes los sismos, y no sabemos cuándo se tendrá uno próximo.